Maloka es un centro de carácter cultural, educativo, científico y tecnológico que aporta a la construcción de una sociedad basada en el conocimiento a través del diseño de múltiples estrategias de apropiación social de ciencia y tecnología.
Precisamente por su enfoque de apropiación social de la ciencia y la dedicación de sus espacios académicos interactivos donde muestran al detalle el comportamiento de los fenómenos naturales como la lluvia, los sismos y otros que podrían ser factores en un desastre, el proyecto DIPECHO decidió trabajar de la mano con este centro educativo.
Para materializar esta alianza el pasado 29 de agosto 316 niños pertenecientes a las escuelas beneficiarias del proyecto participaron de la Ruta Ambiental diseñada por Maloka para los colegios y escuelas del distrito; 40 maestros habían asistido previamente a un taller para docentes donde conocieron como integrar la ciencia con los programas de preparación para desastres y las posibilidades para incorporar actividades de sensibilización y aprendizaje ante el cambio climático.

 

Uno de los aspectos más importantes de la visita consistió en conocer las principales fallas geológicas que afectan el distrito, por que se mueve la tierra; los tipos de suelos existentes en la ciudad, como se ha venido consolidando núcleos urbanos y en qué consisten las normas de sismoresistencia. Todo de una manera práctica, interactiva y orientada por personal técnico que aprovecha el juego para transmitir conocimiento.
Para estos 316 niños y la mayoría de los 40 docentes era la primera vez que visitaban este centro interactivo de la ciencia. Para ellos fue como entrar a un mundo encantando, donde el juego y la disposición para aprender era una condición. Se divirtieron, aprendieron cosas nuevas, como que Bogotá está expuesta a tres fallas geológicas y que las zonas donde viven tienen mucho por hacer para estar preparados y recuperarse prontamente en caso de que se presente un nuevo sismo.
También se conocieron con otros estudiantes, con niños sordos que disfrutan y aprenden tanto como ellos, pero que se comunican distintamente, que sufren con las matemáticas, pero se divierten con los experimentos y la educación física. 
Algunos maravillados con el cine domo, donde sintieron en tercera dimensión la nieve y las montañas, prometieron volver con sus hermanos y amigos, así que haya que ahorrar varios recreos y sacrificar sus golosinas.

Fue una verdadera aventura desde la ciencia hacia la prevención.

 

 

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